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may 12

Reseña: Insurgency

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Los aficionados que ansían buscar algo diferente a los shooters más convencionales y arcade tienen cada día más motivos para la felicidad en plataformas como PC. El ordenador es un lugar donde los estudios indie campan a sus anchas creando propuestas como la de Insurgency, un título bélico de acción en primera persona que apuesta por el realismo y el componente táctico de una forma tan cruda y veraz que otros muchos encontrarían poco menos que descabellada.

La obra que nos ocupa nació como un mod y puede parecer arcaica en algunos aspectos puramente estéticos o tecnológicos, de hecho lo es, pero tiene una fuerza jugable más que notable que quizá no lo convierta en una producción absolutamente recomendable, pero que definitivamente sabrá encontrar acomodo entre algunos perfiles hardcore de los veteranos de los shooters. ¿Los motivos? El título de New World Interactive no hace prisioneros y no tiene la más mínima piedad con los aficionados, es difícil y cruel. Como la guerra misma.

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Aprender por las Malas

Los primeros minutos con Insurgency son ásperos, e incluso puede que desanimen a algunos aficionados en el comienzo de su andadura. Decir que el titulo es poco accesible en sus instancias iniciales seguramente sería quedarse corto, y es que hace todo lo posible por hacernos aprender sus estrictas normas por la vía rápida y sin ningún tipo de remilgos. Moriremos tantas veces sin saber cómo ni por qué, que rápidamente nos daremos cuenta de que nuestra preservación en su cruel universo depende de que acatemos sus reglas a pies juntillas: muévete con cabeza, no te separes del grupo y apóyate en tus compañeros.

En realidad una de las mayores y, de hecho, mejores particularidades del lanzamiento que nos ocupa es su absoluta falta de piedad con el jugador. Los amantes de experiencias de acción cargadas de realismo están de enhorabuena, y es que como en la vida misma una o apenas dos balas podrán terminar con nosotros. ¿Algo más? Olvídate del típico mini-mapa en el interfaz de usuario y de ayudas para encontrar tus objetivos o saber a qué distancia se encuentran o, asimismo, de tener la más mínima idea de por dónde vienen los disparos de tus enemigos. Aquí estás solo. En los últimos tiempos estamos viendo en mayor medida ayudas de pantalla cada vez menores en pos de una mayor sensación de inmersión, y el minimalista HUD del título que nos ocupa es fantástico para sumergirnos en la acción.

Tan crudo es el programa que, como decimos, a menudo ni siquiera sabremos quién ha acabado con nosotros. Los disparos vienen de los lugares más insospechados, y a no ser que cojamos de improviso a un enemigo sin que éste se de cuenta, casi siempre que veamos a alguien será ya demasiado tarde… ¿Por qué? Si tiene un mínimo de habilidad en apenas centésimas de segundo estaremos muertos. Esto crea una sensación de angustia en el jugador fantástica, puesto que el adversario es un oponente agazapado y a menudo invisible, lo que origina muchísimos tiroteos completamente a ciegas en los que uno y otro bando coinciden en un “punto caliente” del escenario, se atrincheran, y vacían cargadores en la dirección opuesta sin necesariamente un blanco claro.

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Estilos de Combate

Eso sí las distintas modalidades, hasta cinco, tienen una serie de patrones comunes que hacen que aunque el tono general sea pausado, también haya cabida para mucho movimiento. La mayoría se inclinan por fijar sus objetivos en torno al dominio de territorios, lo que le acaba confiriendo un buen trasfondo táctico a unos combates en los que es poco recomendable estar parado mucho tiempo en el mismo lugar para no acabar descolgándonos de la acción.

Por otra parte resulta llamativo el hecho de que, entre tanto videojuego que apuesta por un componente persistente de mejora y progresión del personaje, Insurgency renuncie por completo a ello. Así pues no hay experiencia, subida de niveles o un desbloqueo de distintas posibilidades cuanto más jugamos, lo que se traduce en que todos comenzamos con las mismas posibilidades al inicio de cada partida. No hay ventajas para nadie, por veterano que sea, al margen de la propia habilidad de cada individuo .

Eso sí, debemos mencionar en este sentido que hay algo en Insurgency realmente molesto, y es lo que tiene que ver con la gestión de nuestras armas. Por un lado resulta obvio el interés que sus responsables han puesto en conformar un arsenal muy pormenorizable, y cargado de elementos que editar o alterar. Todo ello va de la mano del sistema de clases, que permite una versatilidad con pocos límites en el sentido de la combinación de elementos de unas con otros de otras.

Lamentablemente pasamos mucho tiempo antes de cada partida definiendo todos estos detalles e insistimos en lo de “antes de cada partida”, porque lamentablemente el juego no incluye ninguna mecánica para dejar fijadas una serie de ranuras predeterminadas de acceso rápido. Esto supone que el tiempo que dedicamos a definir nuestro kit de armas y complementos lo tenemos que pasar una vez detrás de otra, algo que puede acabar siendo bastante irritante.

Y es una verdadera lástima poder acabar hartos de todo el proceso de selección del arsenal, puesto que es una de las mejores partes del programa. Se nota, y mucho, cualquier cambio que hagamos sobre nuestras herramientas de combate toda vez que hayamos pasado ya algo de tiempo jugando, y lógicamente no tiene el nivel de profundidad de otras propuestas más cercanas a la simulación bélica, sin embargo sí obtiene unos resultados en este campo más que satisfactorios.

En cuanto al sonido, éste no brilla tanto por sus valores de producción como por lo inteligente de su diseño. Nos explicamos. Definitivamente hay videojuegos de acción, especialmente en el subgénero bélico, que tienen unos efectos de audio absolutamente asombrosos y veraces. Insurgency, por su carácter de título indie, no va en ese sentido. No tiene nada que hacer si trata de competir así con ellos, así que lo que hace es orientar sus escasos recursos hacia lograr cosas que sean válidas y útiles desde el punto de vista jugable. Oír a un enemigo cerca, detectar ubicación de disparos por la dirección y el tipo de sonido… Por lo demás la música no tiene mucha presencia y está al servicio de lo demás, y el título llega a nuestro país con sus textos y voces en inglés.

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